17 de Septiembre de 2006

 

SER Y LLEGAR A SER

 

 OM...  OM...  OM...

Sai Ram

Con Pranams a los Pies de Loto de nuestro Bienamado Bhagavan

 

                Queridos Hermanos y Hermanas,

                               Mientras venía camino a este lugar, alguien me pidió, “¿Por qué no deja de lado la charla preparada por unos momentos, como para que podamos hacerle algunas preguntas?”  Muy bien.  De modo que si tienen algunas preguntas, estoy dispuesto a que las planteen.

                (Desde la audiencia, alguien pregunta) “¿Qué es sadhana chathushtaya?”

                Sí.  Expondré el sadhana chathushtaya en forma de conferencia.  Lo anotaré y lo haré en una charla de una hora.  Astanga yoga, sadhana chathushtaya – son temas muy importantes que deben ser tratados en detalle, que merecen nuestra atención y nos preparan para avanzar por la senda espiritual.  Lo agradezco, tomaré nota y lo abordaré, en definitiva, en una charla de una hora.

                (A otro asistente) “¿Sí, diga?”

                (Un señor pregunta) “Defina a Baba en pocas palabras, por favor.”

                “¿En dos palabras?  (Risas)

                (El señor aclara) “En unas pocas palabras.”

                “Veo, usted quiere que le hable de Baba en unas pocas palabras.”  (Risas)

                “Sí.”

                “Se lo diré en una palabra – AMOR.  ¿Para qué unas pocas palabras, una sola es suficiente – Amor, Amor.   Eso es todo.  (Aplausos)    ...Una sola palabra (Anil Kumar se ríe)  ¡Sí señor!”

                “¿Otra pregunta...   Sí?”

                (Una señora pregunta) “Estoy interesada en lo que comente acerca de la relación entre predeterminación y  predestinación, y sobre que Swami lo sabe todo y el libre albedrío.  Porque estas cosas parecen estar tan frecuentemente en conflicto – puede que uno tenga una, mas ¿cómo puede tener la otra?”

                “Sí, pienso que todos ustedes entendieron lo que preguntaba.  He dado respuesta a esta interrogante muchas veces antes, mas puesto que ha sido planteada ahora, no me importa repetirlo, de la manera más breve posible para ahorrar tiempo.”

               

El Libre Albedrío no tiene nada que ver con la Voluntad de Dios

                Lo que llamamos libre albedrío no tiene nada que ver con aquello que está predeterminado.   El libre albedrío es una opción humana – lo que está predeterminado es la voluntad de Dios.  La predeterminación o voluntad de Dios, puede o no ser lo mismo que la voluntad o esfuerzo humano.

                Por ejemplo, quiero ser  médico, mas la voluntad de Dios puede no ser lo mismo que mi preferencia.  El libre albedrío es la elección humana – es la preferencia humana y dependerá de gustos, desagrados y de las condiciones socio-económicas dadas.  La predeterminación o la voluntad de Dios es por completo independiente – no coincide necesariamente con mi preferencia, voluntad o deseo.

                La voluntad humana es un deseo, la voluntad humana es una elección, la voluntad humana es una preferencia y la voluntad humana es la determinación con la que lleguen a lograr algo.  La voluntad humana le ofrece un amplio margen al esfuerzo humano para lograr lo que uno desea y para realizar lo que uno quiera.  ¿Queda claro?  Reitero, la voluntad humana se basa en la elección, las preferencias, el esfuerzo, lo que agrade o desagrade.

                La predeterminación es la voluntad de Dios.  Algunos puntos acerca de la predeterminación:

1)  Es absolutamente independiente de nuestra voluntad – puede o no coincidir con ella.

2)  Sea cual sea la predeterminación, Dios la quiere para nuestro propio bien.

3)  La predeterminación de la voluntad de Dios se basa en el mérito o karma de las vidas pasadas.  Esto significa

      que la voluntad de Dios o la voluntad Divina o predeterminación o karma dependerá de nuestros méritos,   

      más que de nuestros deseos – puede que deseemos, mas no somos merecedores.   Por ende, la voluntad de

      Dios dependerá más de los merecimientos que de los deseos.

 

La aceptación de los resultados es Rendición, Entrega

                Y bien, ¿qué se hace para conciliar estos extremos?  ¿Son paralelos?  No.  Amigos, tanto ustedes como yo tenemos todas las opciones para desear.  Ustedes y yo tenemos la libertad para anhelar, para desear, para esperar, para planear y para trabajar.  Mas, la aceptación total de lo que finalmente resulte se llama rendición – la aceptación de lo que suceda en último término, de lo que me espere en el futuro, de lo que vaya a materializarse al final.  Si fuera aceptado total e incondicionalmente, se denomina rendición.  De modo que la aceptación es rendición, en tanto que el rechazo o negación es una reacción psicológica a una situación que uno ha determinado como negativa, que uno no ha aceptado.

                Por ende, el sadhana (práctica) espiritual requiere que uno invierta más esfuerzo humano mientras se prepara para aceptar cualquier cosa que suceda al final, con el espíritu que todo lo que suceda es para el propio bien de uno.   Esa es la manera en que hemos de vincular estos extremos.  ¿Sí, alguna otra pregunta?  ¿Está bien así?   Gracias.

 

El vivir con Dios es una vida en El Fuego.

                Y bien, esta mañana  me gustaría compartir con ustedes unos pocos pensamientos.  Uno, sería este :  No es fácil vivir con Dios.  No es tan simple estar en la compañía de un Maestro Divino.  No es simple – vivir en la compañía de un Maestro Divino es un desafío.  Vivir con Dios es una vida en el fuego.  Uno tiene que vivir en el fuego sin quemarse; uno tiene que caminar por el filo de una navaja sin cortarse.   La vida es un desafío con Dios – la vida es un desafío con un Maestro Divino.

                Algunas veces, en retrospección, uno comienza a arrepentirse, a lamentar el haber estado en la compañía de un Maestro Divino.  Porque el vivir cerca de Él es un asunto de concienciación sin opciones.  Uno no puede elegir nada, uno no puede optar por nada; uno no puede ser uno mismo y uno no es independiente.  Uno es programado, uno es concebido de acuerdo al plan del Divino Maestro en cuya compañía uno mismo haya elegido vivir.

                Si le digo a Swami, “Oh, Bhagavan, la vida no es interesante”, Su inmediata respuesta sería (hasta donde puedo suponer), “Yo no te he invitado para estar aquí”.  (Risas)

                Si le dijera a Swami, “Swami, pienso que estaría más cómodo afuera”, estoy seguro que diría, “Eres libre para irte”.

                Y si Le digo, “Vivir contigo es un desafío que ya no puedo seguir soportando”, Él diría, “Tu optaste por esto, Yo nunca te lo pedí”.

                Por eso, amigos míos, el vivir con el Divino Maestro es lo que pedimos, lo que deseamos y, por eso, tenemos que aceptarlo sin refunfuñar, sin quejarnos.  Aunque en un principio no nos sintamos muy felices, ni alegres, más adelante nos acostumbramos (por no decir nos volvemos inmunes...)  (Risas)

                Mas no debiéramos ser inmunes, no debiéramos ser indiferentes.  La indiferencia y la inmunidad son tendencias negativas.  Hay algunos aquí que, si uno preguntara, “Oh, ha estado en Prasanthi Nilayam... ¿y cómo lo pasó?”   Responderían, “ Está bien, uno se las arregla...”  (Risas)        Es sólo indiferencia.  Si le preguntaran a alguien, “Usted está con Swami, y ¿cómo va la vida?” podrían recibir como respuesta, “Oh, así no más...”  (Risas).  Esto es simple inmunidad.  Si le preguntaran a alguien, “¿Cómo está progresando, avanzando espiritualmente?, puede que responda desvalidamente, “Sólo Él lo sabe; Baba unicamente lo sabe”.  (Risas)   ¡Eso es confusión!

 

No sabemos lo que queremos realmente

                Si le preguntan a un individuo, “¿Cuándo piensa regresar a su país?” y respondiera “Según Baba lo decida”, esto sólo significa indecisión, estar entre dos mentes  - Ser o no ser, esa es la cuestión.

                Todos estamos en una o la otra etapa.  Yo no soy excepción alguna.  Puede que ustedes pertenezcan a una categoría en la lista y puede que yo pertenezca a todas las categorías que he estado compartiendo con ustedes hasta ahora, porque no es tan fácil.

                ¿Al vivir en la Divina Compañía de un Maestro Divino, qué sucede inicialmente?  Los primeros años de nuestra estadía, puede que sea un año o dos (para algunos puede que sean diez o veinte años, dependiendo del ritmo o de la velocidad con la que avancen por la senda espiritual).  ¿Qué pasa por el primer par de años?  Tomaremos conciencia de todo lo que hayamos perdido

                Si le preguntaran a alguien, “¿Cómo está usted?”

                “Oh, he abandonado mi enorme casa, mi palaciego bungalow allá.”

                “Oh, ¡vaya!”

                Si le preguntaran a alguien, “¿Cómo se siente aquí ahora?”

                “Oh tenía una excelente situación, un alto puesto.  Pero aquí, un seva dal  me empujó afuera.”

                Ah, ya veo.   “Y usted, señor, ¿cómo se siente aquí?”

                “Soy un hombre muy influyente, pero aquí no me saluda nadie.”

                Y a otro, “¿Cómo lo está pasando aquí?”

                “Estoy aquí sin nadie, nadie de mis colegas de trabajo, nadie de mi ciudad natal, nadie que hable conmigo.”

                Ah, ya veo.  “Hombre, ¿por qué está tan serio, por qué es tan serio aquí?”

                “No hay nada por lo cual sonreir...  (Risas), nada de qué reirse, de modo que ando serio.”

                Si preguntáramos, “”Usted ha estado aquí por un tiempo bastante largo...  ¿Qué es lo que quiere de acá?”  responderá, “Estoy por saberlo, tengo que saberlo aún”.

                “Pero, ¿y qué es lo que deseaba?   ¿Consiguió lo que realmente quería?”   Dirá, “Toma tiempo.   Estoy esperando saberlo.”   (Risas)

                  

                Amigos míos, esto es realmente interesante.  Algunos de nosotros estamos aquí como a la deriva, sin tener idea alguna de qué estamos haciendo; algunos estamos aquí sin saber lo que realmente queremos, y algunos de nosotros simplemente deseamos lo que sea que otros consigan.  Sí.  “Él obtuvo una entrevista; porqué no me la dieron a mí?”  “Él obtuvo un anillo; por qué no podría yo tener dos?”   Sí, ¿por qué no?  Simplemente nos guiamos por todo lo que vemos, pero no sabemos en verdad qué es lo que queremos. 

                Por eso, amigos míos, esta mañana quisiera dedicarle algún tiempo a este punto, porque me encuentro con muchos rostros que han estado aquí por bastante tiempo.

 

Nuestros propósitos son diferentes en Prasanthi Nilayam.

                Primera pregunta : ¿Qué es lo que quiero mientras estoy en Puttaparthi?   ¿Qué es lo que espero?

Permítanme responder primero esta pregunta desde una perspectiva diferente : allá en mi lugar natal, en el Instituto Cristiano de Andhra Pradesh en donde trabajaba, ¿qué era lo que quería?  Deseaba el puesto de Jefe del Departamento; quería el puesto de Director del Instituto; quería ganar dinero, quería ser influyente y quería ser famoso.

                Por ende, antes de venir acá yo tenía alguna meta, tenía algunos propósitos y objetivos.  Podía ver cuan lejos o cuan cerca estaba de mi meta, hasta qué punto la había logrado y hasta donde no.; quien seguía mis ideales y quien había alcanzado lo que yo no lograra.  Tenía un claro inventario.  De entre esas diez cosas que quería, digamos que había conseguido cinco, y no había logrado las restantes cinco.  O que había conseguido dos y ocho habían quedado fuera.  O podía decir, “He aquí a las personas que podrían ser cien por ciento exitosas”, mas lo podía decir allá, fuera de Puttaparthi.

                Mas en Prasanthi Nilayam, ¿me podrían decir qué era lo que quería, puedo declarar las metas que tenía, los objetivos a que apuntaba, y hasta qué punto los había realizado?  O podría decir, “Aquí hay unas pocas personas que han logrado todo lo que deseaban, cosa que yo no pude”, ¿como lo había hecho afuera?  Si llevo a cabo ese ejercicio va a ser totalmente futil, un total fiasco, un cien por ciento de fracaso.   ¿Por qué?

                Como persona, yo se todo lo que he perdido; pero no entiendo lo que he ganado.  Veo a otros en la misma situación de confusión.  Algunos son lo suficientemente francos al respecto, mas otros no.  Mientras más hipócrita sea uno, más exitoso es probable que él/ella hayan sido a lo largo de las eras.  Por ende, no nos expresamos francamente.

 

La espiritualidad es una senda que carece de una meta

                A continuación vienen respuestas de grandes sabios como Ramana Maharshi y Adi Shankara y de la literatura de Bhagavan.  Pienso que estas respuestas de personajes eminentes, pertenecientes a todo tiempo, nos ayudarán a salir del atolladero.

                La vida tiene metas, blancos, objetivos, planes, ejecuciones, éxitos, fracasos, victorias, derrotas, pérdidas, ganancias, beneficios.  Ellos son todos realidades del núcleo duro de la vida.  Nadie, afuera, diría, “He perdido mi promoción, gracias a Dios” – nadie lo diría.  Nadie, afuera, diría “Me siento feliz por ser un fiasco, un total fracaso” (Risas)  Si alguien lo dijera, tendría que haber algo anormal con su mente.  Podría encontrar un lugar en un asilo psiquiátrico.

                En el mundo exterior tenemos algunas metas, hitos y objetivos.  Podemos decir si los hemos alcanzado o no.   Si los han logrado, serán exitosos; si no, serán un fracaso.   Eso es claro.

                En la senda espiritual, llegaremos a entender, a su debido tiempo, la crasa verdad, el duro hecho que la espiritualidad es una senda carente de una meta.  (Podríamos entenderlo en los años iniciales de nuestra determinación por transitarla, durante el período de luna de miel; y si nos hubiera llevado allí la emoción o algún antecedente espiritual, podríamos entenderlo antes).

                Es una senda sin una meta.  No tiene objetivo y no tiene fin.  La espiritualidad es una senda sin final; es una senda sin una meta; es una senda sin objetivo.  (No me tomen por loco...   No lo estoy aún... ¡Aunque, después de todo, cualquier cosa puede suceder en el futuro!   Ahora, no obstante, estoy completamente cuerdo... ¡pueden estar seguros!)   (Risas)

                De modo, amigos míos, la espiritualidad carece de meta, no tiene objetivo y no tiene fin.  Créanme.  ¿Por qué?  Si tengo por meta ser oficial, si tengo por meta pertenecer a un rango más alto, la meta será diferente de mi posición actual.  Soy profesor, mi meta es ser un director.  Y lo que hay en medio es tiempo – hay una distancia entre ambos extremos.

                Mi objetivo es llegar al Aeropuerto J.F. Kennedy en USA.   Eso requiere viajar por 21 horas, el tiempo y la distancia para llegar allá.   Lo mismo vale para Sydney o Melbourne, o donde quieran – el Terminal Indira Gandhi en Nueva Delhi, a donde quieran ir.  Es así que para llegar a un destino necesitan tiempo y espacio.  Para lograr una promoción, necesitan tiempo y esfuerzo.  Todas las metas y objetivos mundanos conllevan estas dos cosas básicas y elementales – tiempo y espacio.

 

La Espiritualidad no trata del ‘llegar a ser’ – trata acerca del ‘ser’

                La tercera cosa es diferente.  Un simple ejemplo : soy un profesor ahora y, cuando llegue a ser director, será una cosa diferente.  Cuando soy un soldado y llego a capitán, será un rango diferente.  De modo que llegan a ser algo que no son ahora.  Van a alcanzar algo que no tienen aún.  Mas la espiritualidad no es eso – la espiritualidad no es llegar a ser.

                Por favor, entiendan este punto, amigos míos.  Baba lo ha dicho muchas veces antes, pero pensamos “Está bien, lo sabemos”, aunque no es así.  A veces sentimos que hemos oído algo muchas veces, aunque nada ha cambiado en nuestras mentes.  Por eso, por favor subrayen esta línea, grábensela : la Espiritualidad no es llegar a ser, en tanto que la norma de la  vida es un proceso de llegar a ser.  Todo el modelo externo de la vida es llegar a ser.

                “Quiero llegar a ser eso; quiero llegar a ser esto o aquello”.  Lamentablemente, el campo espiritual también ha descendido al nivel del llegar a ser.  Por este motivo ha perdido encanto, belleza y dicha.  Porque también en las organizaciones espirituales las gentes sienten así : “Ojalá pueda llegar a ser un convocador, el presidente de un Centro Sai, el presidente del estado, el presidente de la nación, encargado de la galería, encargado de la alfombra, encargado de la reja.”  (Risas)   ¿Por qué?  Para ser ‘liberado’.  (Risas)  Queremos estar a cargo de algo...  al menos déjenme a cargo de esta mesa, ¡porque no puedo vivir sin estar a cargo de algo!  (Risas)   ¡Esta es la tragedia que se produce hasta en las organizaciones espirituales!

 

Debemos recordar que somos un centro espiritual

                Por eso, amigos míos, esta desagradable enfermedad – les digo, esta horrible enfermedad, este canceroso sentimiento de tratar de llegar a ser ha afectado también al campo espiritual.  Esa es la razón por la gente anda con (para citar a Baba) “caras de aceite de ricino”.  (Baba lo dice, no son mis palabras.  No soy capaz de acuñar ironías tan finas).  ¡Imaginen, aceite de ricino!  ¿Por qué anda tan adusta la gente?  “¿Cuándo voy a llegar a ser el encargado de esto?”   ¡Y sigue, sigue, sigue!

                ¿Están a cargo de sí mismos?  ¡En primer lugar, no lo están!  No.  Si estuvieran a cargo de su Sí Mismo, nunca morirían.  Si se identificaran con su Sí Mismo, no habría nunca momentos de desengaño o tristeza.  Si fueran uno con su Sí Mismo, no dominarían a nadie.  Si fueran su Sí Mismo, estarían siempre felices.  ¿Lo somos?  No.

                “¡Estoy a cargo de tí – para hacerte infeliz!  (Risas)  “Estoy a cargo de tí – ¡para sacarte a empujones!”  “Estoy a cargo de tí – ¡de modo que puedo gritarte!”  De esta manera podemos hacer que otros se sientan desgraciados y tristes, gritándole a cada persona, estando a cargo.

                Mas no estamos a cargo de nuestro propio Sí Mismo.  Sólo vamos pasando por la vida, con infelicidad y tristeza, aunque estemos en un centro espiritual.   Esto se debe a que nuestros parámetros siguen siendo los mismos de cuando estábamos en el mundo exterior.  Sólo la tela ha cambiado – el cuadro sigue siendo el mismo.  La tela es el mundo externo; la tela es la espiritualidad aquí – mas el cuadro sigue siendo el de las ‘caras de aceite de ricino’...¡será posible!   Sin embargo, debiéramos sentirnos muy alegres aquí; deberíamos andar sonrientes, dichosos, acogedores, amistosos, amables y respetables.  Debiera haber un cien por ciento de hermandad aquí.

                ¿Por qué no son así algunos de nosotros?  ¿Por qué?  “Si llegaras a sentarte en el lugar en que yo me siento, serás mi peor enemigo”.  ¡Es como si el lugar me perteneciera!

                Por eso, amigos míos, ante todo debemos entender claramente el hecho que nos encontramos en un centro espiritual, un lugar espiritual en donde no existe el estado de llegar a ser.  El sentimiento de llegar a ser es necio, en tanto que el esfuerzo por llegar a ser es un acto de ignorancia.  El pensar en tener que llegar a ser es un reflejo de la ignorancia.  Por ende, sólo la ignorancia y la necedad nos impulsan a llevar a cabo los esfuerzos por llegar a ser; por llegar a ser encargado de esto o aquello, por llegar a ser influyente, por tener un status VIP y así suma y sigue.  Todos estos son estados transitorios de llegar a ser.

                Puede que sean VIP (persona muy importante) en la mañana y que, por la tarde hayan pasado a ser ‘persona muy insignificante’.  ¿Quién lo sabe?  Hemos visto a muchos VIP’s así – muy importantes en la mañana y luego, muy insignificantes en la tarde.   Lo hemos visto suceder aquí.  Por lo tanto, mis amigos, entendamos que el concepto de llegar a ser NO tiene relevancia, NO tiene aplicación y que es lo más insignificante en la senda espiritual.

                Entonces,¿qué es la senda espiritual?.  No es llegar a ser – es de ‘ser’.   Ahí, se ‘es’.

                No obstante, uno podría decir, “Bueno, ¿pero qué es esto?”  Es que hay cierto encanto en llegar a ser; hay cierto incentivo en llegar a ser; hay cierto brillo, glamour, seducción, ilusión y atracción en el llegar a ser.   Y entonces, ¿qué sucede con el ser?  Si yo llegara a ser alguien, al menos les podría permitir sentarse en primera fila.  Si llegara a ser alguien, al menos les podría obligar a retroceder.  De modo que en el llegar a ser, al menos hay algo para mí.   ¡Mas en el ser no hay nada!

                Es por eso que anhelamos llegar a ser y no queremos saber que encanto encierra el ser.

 

Algunos puntos respecto a ser y llegar a ser

                Aprendamos entonces.   Dedicaré unos momentos a diferenciar el llegar a ser y el ser.

* Ser es lo que son en el eternamente presente ‘presente’; llegar a ser es algo orientado hacia el futuro, algo por suceder en el futuro.

* Ser no es un logro; no se alcanza.  Es lo que son.  Llegar a ser es un logro; se alcanza.  Es algo separado de ustedes.

* Ser no trata de reconocimiento; trata de realización.  Llegar a ser es sobre uno que busca reconocimiento.  Llegar a ser es reconocimiento – ser es realización.

*  Ser está allende tiempo y espacio.  Llegar a ser está dentro de las limitaciones de tiempo y espacio.

*  Ser es eterno, inmortal.  Llegar a ser es fugaz, efímero, momentáneo.

* Ser es unvariable; el llegar a ser es cambiante, como los gobiernos.  (Los gobiernos vienen y van sin conciencia.  No conocemos los nombres de algunos ministros porque sus carteras cambian contínuamente.  Para cuando uno comience a recordarlos, puede que haya otro hombre en su lugar, o puede que el gobierno haya caído).   El llegar a ser es cambiante, cambia permanentemente.   El ser es invariable.

* Llegar a ser implica variación, variedad, multiplicidad, pluralidad, dualidad.  Uno es un cobrador, uno es un embajador, uno es un juez, uno es un profesor y otro es un ministro – variedad.  La variedad es parte del llegar a ser.   Ser es uniformidad, homogeneidad, simplicidad.  Por ende, complejidad y variedad son llegar a ser, en tanto que simplicidad, unidad, uniformidad, son ser.

*  Llegar a ser es mundano – ser es espiritual.

*  Llegar a ser es individual – ser es cósmico y universal.  Llegar a ser es individual, en tanto que ser es Divino.

*  Llegar a ser es una gota – ser es un océano.

*  Llegar a ser es una joya – ser es oro.

*  Llegar a ser tiene dos puntos – nombre y forma; ser carece de nombre y de forma.

 

¡Amigos míos!  ¡Qué mundo de diferencia hay entre llegar a ser y ser!  Uno es la tierra, el otro es el cielo.  Si quisiéramos vivir en un lugar en donde ser sea tan importante como el objetivo de llegar a ser, no creo que podamos encontrarlo, puesto que no existe relación, coherencia, integración o alguna traza de síntesis entre ambos.  El agua y el fuego no pueden estar juntos – el agua extigue al fuego.  De manera similar, ser y llegar a ser no pueden ir juntos.  Llegar a ser es mundano, en tanto que ser es espiritual.  Este es un centro espiritual, por ende el ser es importante, y no el llegar a ser.

 

El valor en un Centro Espiritual se encuentra en  SER.

                Si uno quisiera llegar a ser aquí, o llegar a ser se vuelve importante en este centro, ¡qué disparate sería!  ¡Qué confusión del porte de los Himalayas!   Si la gente fuera seria, si estuviera ansiosa de poder, si estuviera loca por ser influyente, si estuviera loca por alcanzar posiciones, si estuviera loca por lograr lo que ustedes llaman control, dominación, ego, necesariamente se sentiría triste e infeliz en un centro espiritual.

                Las rupias no tienen importancia en Estados Unidos.  En los Estados Unidos se trata de dólares, en tanto que en la India son rupias.  En Estados Unidos las rupias no importan, porque la moneda es otra.  De manera similar, la tasa de cambio en un centro espiritual es ‘ser’.  Allá en el mundo, las ‘divisas’ son el ‘llegar a ser’.   ¿Cómo podrían cambiar este dólar (ser) por rupias (llegar a ser)?   No tiene valor.

                Por eso, amigos míos, si realmente quisiéramos sonreir de todo corazón, si realmente quisiéramos disfrutar de este lugar, si realmente quisiéramos sentirnos dichosos, si realmente quisiéramos ser amigables, si quisiéramos hacer que nuestra vida tenga significado, propósito y sea alegre; si quisiéramos hacer de nuestra vida música y danza en un centro espiritual como este, consigamos esta descripción, este tema eterno, de ser y no llegar a ser.

 

Ser significa aprender a como no hacer

                Este ser no es del esfuerzo  – no.  Para llegar a ser, habrán de invertir una cantidad de esfuerzo.   Tienen que pulirse, tienen que agradarle a su jefe.  Sí, a veces habrán de transar o de sacrificar sus valores; a veces tendrán que acallar su conciencia en el proceso de llegar a ser. Un mayor esfuerzo será siempre necesario.   En el ser, empero, el silencio es suficiente.   En ser, la meditación es suficiente.  En ser, el retiro de la mente es suficiente.  Nada de esfuerzo, nada – simplemente déjenme guardar silencio.

                Alguien le preguntó a Ramana Maharshi, “Swami, ¿qué deberé hacer para alcanzar la inmortalidad (moksha)?”

                Ramana Maharshi dijo, “Lo único que debes hacer es no hacer.”  (Risas)  “La única cosa que hay que hacer es no hacer”   Pero, ¿qué está diciendo este hombre?  Está casi desnudo.  Sus respuestas también son la verdad desnuda.  No sólo está físicamente desnudo, sino que todas sus palabras son hechos desnudos, verdaderos.

                Alguien le preguntó, “Swami, ¿qué fue lo que dijiste?  ¿Quieres que no haga?”

                Entonces, Ramana Maharshi explicó que todo lo que uno haga es impulsado por la mente; todo lo que uno hace es el propio proceso pensante en acción.

                Pensamiento en acción es hacer, karma.  Uno hace lo que es impulsado por sus pensamientos; y la mente es el centro del pensar – algo así como un generador, un centro de energía, un centro de electricidad.  La mente es el centro de los pensamientos, y estos pensamientos son traducidos en acción.  Sea lo sea que uno haga – culto o caminar en torno al templo o peregrinación – todos son actos, acciones impulsadas por pensamientos, originadas en la mente.  De modo que no hacer – queriendo decir el retirar los pensamientos, el retiro de la mente, la ausencia de la mente, el estado sin pensamientos – es liberación.

 

El ser mismo es lo que ya son

                Por eso, amigos míos, el ser mismo es lo que soy; el ser mismo es lo que ustedes son.  Pero nos hemos olvidado de ello.  Soy lo que soy.  Mas. lamentablemente, quiero ser algo diferente – lo que no soy.

                Un simple ejemplo : Si me comportara como un médico ahora mismo, sería el mejor instrumento para resolver el problema de la población, porque no soy un médico.  (Risas)  De modo que llegando a ser, llevan una vida artificial.  Llegando a ser, terminarán siendo un fracaso en uno u otro momento.  Llegando a ser, habrán de recibir sacudidas, golpes, sobresaltos, latigazos y cortes, suspiros y sonrisas. 

                En el ser, en cambio, no hay un suspiro ni una sonrisa; no hay golpes ni sobresaltos; no hay sacudidas, ni promociones, ni reversiones, porque el ser intrínseco es lo que ya son – lo que han sido, lo que son y lo que continuarán siendo.

                En el llegar a ser, hay algo de tensión, algo de temor.  Ahora estoy a cargo de eso, pero mañana puede que sea trasladado, mañana podría ser suspendido, podría ser despedido.  En el estado de llegar a ser uno será siempre inestable, estará siempre en un estado de perturbación mental.  En el llegar a ser, uno estará siempre comparando y compitiendo, porque hay otra persona detrás que está lista para ocupar su posición.  Llegar a ser es una competencia inexorable.  Llegar a ser es una lucha, una tensión, difícil, tediosa y, por último, nos debilita.

                Hemos visto en la vida como la gente anda irritable, como la gente anda cansada tratando de llegar a ser.  Cuando no llega a ser lo que ansía, se siente frustrada, deprimida, rebelde, negativa y vengativa.  A veces se vuelve antisocial, o irreligiosa o deja de ser espiritual, perdiendo su fe, porque el llegar a ser siempre es inestable y variable...  en tanto, que, por el contrario, ser es estabilidad.  Ser es ecuanimidad, igualdad, ser es inmortalidad, es permanente eterno – es vuestro derecho de nacimiento.

 

No sabemos porque somos tan hoscos

            Cuando algo así se encuentra en la senda espiritual, ¿qué necesidad habría para andar tan hoscos?  Algunos no tienen siquiera una razón para ello.

                Ayer, un joven se veía así (pone una cara de tristeza) mirando al vacío mientras yo dictaba mi clase.  (Risas)  Le dije, “Oye, ¿qué te pasó? Después de todo estás estudiando, debes tener unos 15 o 16 años.  ¿Tienes problemas familiares?  ¿Tienes hijos? (Risas)  ¿Tienes problemas con impuestos o problemas profesionales?  ¿Por qué luces tan serio?”

                Me respondió, “No señor, no tengo problemas.”

                “Entonces, ¿por qué andas con esa cara?”   No lo sabía.

               

                Nuestra educación es tal que no sabemos por qué somos tan hoscos.  Si miraran hacia algunas personas sentadas allá en la galería o en cualquier otro lugar, lucen muy graves en nombre de la espiritualidad.  (Risas)    Siento deseos de ir hasta ellos y decir, “¿Por qué no consultan a algún médico, de preferencia a un psiquiatra?”  (En realidad, no necesitamos andar buscando lo humorístico; no necesitamos andar bromeando con nadie.  Podemos bromear con nosotros mismos.  Llegamos a ser los mejores bromistas del día con nosotros mismos).

                “¿Por qué andas tan serio?”

                “No lo sé...”

                “¿Por qué no sonríes?”

                “No lo sé...”

                “¿Qué es lo que deseas?”

                “No lo sé...”

                ¡Con esto bastaría, entonces, para el chiste del siglo!”   (Risas)

 

Somos como un ratón cogido en un tambor

                Amigos míos, somos así, porque no somos claros en nuestros conceptos.  No estamos seguros de nuestra senda – por este lado, por ese lado.  Baba ha dicho, “Parece que un ratón quedó cogido en un mridangum (tambor)”.   Cuando un ratón queda cogido en un tambor, el músico golpea por este lado (indicando la izquierda) y el ratón corre hacia el otro lado.  Si lo golpean acá (indicando la derecha), el ratón correrá para allá.”  Es así que, cuando Swami me mira -- ¡oh Baba! – soy profundamente espiritual.  Cuando me ignora, soy totalmente no espiritual.

                El convocador encargado es sumamente fiel, plenamente leal, cita las escrituras y cita a Swami.  Una vez que está fuera de esa posición, destituido de hasta estar a cargo, por lo menos, de la alfombra, comenzamos a poner en duda su senda espiritual.  Eso es algo como el ratón cogido en el tambor, como Baba lo ilustra.

 

UNA VEZ QUE ENTENDEMOS ‘SER’,, YA NO TENEMOS PROBLEMAS

                Por eso, mis amigos, no estamos seguros de nuestra senda y no somos precisos respecto a nuestra senda, porque no somos claros en nuestros conceptos.  Una vez que entendemos, comenzamos a saltar y a bailar de alegría.  No lamentaremos nada, no nos arrepentiremos ni tendremos problemas.  Ya no tendremos inquietudes.  De hecho, no hay nadie con quien competir; no hay nadie de quien sentir envidia; no hay nada que nos despierte egoísmo.  ¿Por qué?  Porque nos encontramos en un campo de realización, de ser.

                Una vez que se encuentran en el campo de la realización, del ser, no hay nada que envidiar.  No hay celos, nadie con quien competir, nadie a quien dominar, no hay razón para ponerse serio ni para llorar.  Habrá todo tipo de razones para estar burbujeante de alegría, para que nuestro rostro aparezca inundado por la luz de las sonrisas.  ¿Por qué no?  No tengo nada que ganar – no tengo nada que perder.  Porque, fui, soy y seré ese ser.  Nadie puede robar, nadie puede arrebatar, nadie puede destronar, nadie puede consumir  y nadie puede substituir ese estado de mi ser.  Por ende, no hay peligro de perderlo; no hay posibilidad de perderlo, porque soy lo que soy.  Tan pronto como me alejo de eso, aparece la tensión y la pretensión por falta de atención.

                De modo que, si huyo, si estoy alejado de mi ser, aparecen todos los estados de la dualidad.  ¿Cuál es el punto central de mi vida?  El punto central de mi vida es mi ser mismo.  Cuando me encuentro en el punto central de mi vida, el llegar a ser es sólo periférico; está sólo en la circunferencia, incluso aunque lo periférico o la circunferencia se extiendan, se amplíen o se agranden.  De hecho no existe sino un solo centro.  En el nivel periférico todos somos diferentes.  Mas en el centro, todos son uno – ese centro es nuestro ser mismo.      

                Por eso mis amigos, nuestra estadía en cualquier ashram, en cualquier templo, con cualquier guru, con cualquier maestro espiritual, será unicamente para la realización, la experiencia de, la identificación con este ser. Es nuestra tarea el contemplar y meditar constantemente en nuestro ser.  Todo ello es posible únicamente cuando olvidamos el llegar a ser.

 

Permitámonos gozar la vida

            Esta es la razón por la cual, amigos míos, mi principal labor es la de mirar a la cara y de hacer sonreir a una persona en donde quiera que la encuentre.  No la dejo hasta que no la haga sonreir.  ¡Permitámonos gozar la vida!

                Un hombre dijo una vez, “A lo largo de toda mi vida, me moría por alcanzar alguna posición.  Durante toda mi vida me moría por mantener a mi familia; me moría por reunir propiedades y construir edificios.   Mas, a la hora de morir, me di cuenta que nunca había vivido.”

                Por eso, amigos, vivamos nuestras vidas.  Parece que no lo estamos haciendo, porque si las viviéramos, debiéramos estar sonriendo, debiéramos sentirnos felices.  Miren la flores – ninguna flor se queja.  Las flores sonríen, cosa que no hacemos nosotros.  Observando algunos rostros, podríamos dudar si tienen o no dientes. (Risas)  No importa si los han perdido.  El dentista habría hecho un mejor trabajo extrayéndoles todos los dientes, ya que no les son de utilidad si no sonríen.  (Risas)

                De modo que la vida significa alegría, significa dicha, la vida significa sonrisas, significa música.  La seriedad es muerte, la infelicidad es muerte, el pesar es muerte, el quejarse es una semi-muerte, la competencia es una semi-muerte.  La satisfacción es vida; el amor es vida.  Puedo amar a cualquiera.

                Si alguien dijera, “Puedo amar sólo a los que son de mi nivel”...  sepan que no tiene nivel.  (Risas)   Y si dijera, “Puedo amar sólo a gente de mi situación social” ... sepan que no la tienen.

                El amor no tiene niveles, no tiene situaciones sociales, ni hace distingos.  El amor es etéreo.  El amor es nectarino.  ¡El amor es océanico!   Es un espacio vasto, es una brisa fresca, es belleza, es fragancia...

                Por eso cuando nuestras vidas – cuando sus vidas – están llenas de amor, no hay nada más que pedir.  Incluso si llegara alguien a ofrecerles un millón de dólares, le dirían,  “Choddho (déjalo), no lo quiero.”   Porque un millón de dólares vendrá seguido de un millón de castigos; vendrá seguido por un millón de lágrimas, de arrepentimientos, de preocupaciones y de angustias.  Además, sus enemigos se multiplicarían ilimitadamente.

 

El verdadero amor quiere que amen a todos

            Por ende, si quisieran comprar enemistad, corran tras del poder.   Si quisieran adquirir enemigos, corran tras de posiciones.  Si quienen que más gente les odie, vengan a hacerse cargo de algo.  Mas, si quisieran ganarse amigos, sentirse a gusto consigo mismos, sentirse dichosos, no hay sino una moneda – AMOR.  Ese amor les hace moverse libremente entre todos, sin que importen rangos, clases, posiciones, dignidades, status, conocimientos, erudición, origen o casta.  Todo ello son cosas vulgares, bajas.

                El verdadero amor quiere que amen a todos – a un gato, a un estudioso, a un mono, a un científico, a una flor, a un sindicalista, a un ministro.  Un vendedor de frutas o de flores en la calle es tan importante como el primer ministro de este país.  Así es como lo siento yo.

                Cada vez que hablo con mis amigos en las rejas de la universidad, como el guardia (no importa si esto queda registrado), el guardia en la entrada siempre sonríe y dice, “¿Cómo está, señor?”  En su cara veo una alegría un millón de veces mayor que la de un millonario, veo más alegría en su rostro que en el del hombre más rico , o del hombre que ocupe la más alta autoridad.

                Le digo, “Dios te bendiga con esa sonrisa en todo momento.  Si alguna vez hubiera de imitar a alguien, tu eres el hombre al que deseo imitar, a nadie más”.

                Por eso, mis amigos, no se por qué mis pensamientos volaron en esta dirección, siendo que había anotado otra cosa sobre la cual hablarles hoy. (Risas)  Esto es el milagro de Baba.  Algunos me preguntan, “Anil Kumar, ¿Puedes contarnos del más reciente milagro?”  Este es el último milagro : yo quería hablarles sobre un tema, pero les hablé sobre algo diferente.  (Risas)  Como sea, pueden tener el encabezamiento de la charla de esta mañana : “Ser y Llegar a Ser”.

                Quiera Bhagavan ayudarnos a realizar el real estado de nuestro ser – lo que fuéramos, lo que somos y lo que continuaremos siendo eternamente.  ¡Que Dios les bendiga!   Quiera Baba derramar Sus más selectas bendiciones sobre nuestro sincero intento por realizarnos – no por algo foráneo, no por algo ajeno, no por algo nuevo, no por algo externo, sino por lo que está adentro.

                ¡Sai Ram!   (Aplausos)

 

No existe la muerte y no existe el nacimiento

                (Un señor de la audiencia pregunta) “¿Es que también la muerte me temerá cuando encuentre mi ser?”

 

                La muerte no es verdadera; la muerte es totalmente falsa.  El nacimiento es tan falso como la muerte.  Nacimiento y muerte son totalmente falsos.  La aparición del cuerpo es nacimiento; la desaparición del cuerpo es muerte.  Mas ustedes son permanentes; nosotros, en cuanto nuestra ‘calidad de ser’ somos permanentes.  Han tomado el cuerpo – eso corresponde a su fecha de nacimiento.  Van a retirarse del cuerpo – eso es la así llamada ‘muerte’.  En realidad nunca mueren, porque (como ser) nunca nacieron.  Son eternos.   Nunca nacieron y nunca van a morir.

                Hay gente que dice, “¡Ay...  déjenme morir!”

                Cuando dicen “déjenme morir” se están refiriendo a sus nombres y formas temporales, no a su ser eterno.  “Déjenme nacer de nuevo” se refiere a los próximos nombre y forma transitorios, no a su ser eterno.  Es por eso que, cuando realizamos nuestro ser, no hay muerte, porque no hay nacimiento.

                No tenemos principio ni fin.  Se trata de un viaje, sin principio, sin fin, eterno, dulce, hermoso y contínuo.  El viaje de la vida está en nuestro ser mismo – esa es nuestra realidad : eso es Sat-Chit-Ananda, Bhagavan Sri Sathya Sai Baba.    ¡Sai Ram!   (Aplausos)

 

(Anil Kumar entona el bhajan, “Jai Jai Prabhu Giridhari Natavara Nandalala”.)

     

OM....   OM....   OM....

ASATO MAA SAD GAMAYA

TAMASO MAA JYOTIR  GAMAYA

MRTYORMAA AMRTAM GAMAYA

OM LOKA SAMASTHA SUKHINO BHAVANTU

LOKA SAMASTHA SIKHINO BHAVANTU

LOKA SAMASTHA SIKHINO BHAVANTU

OM... SHANTI... SHANTI... SHANTI